¿El advenimiento del periodismo robot? No será para tanto

Wednesday, December 12, 2018

¿El advenimiento del periodismo robot? No será para tanto

Post escrito por Iñaki Hernandez, periodista de datos en EuropaPress y colaborador de Huffington Post.

Hace 500 años la reina de Inglaterra Isabel I negó al inventor William Lee una patente para una máquina de coser automática porque, según dijo textualmente: “tengo demasiado afecto por las mujeres pobres y jóvenes doncellas que se ganan el pan cosiendo como para impulsar un invento que, al arrebatarles el trabajo, les va a llevar al hambre”. El miedo de la reina por los efectos de la tecnología no impidió sin embargo que las fábricas adoptarán la máquina. La incertidumbre que causa la tecnología sobre su impacto en el empleo no es, por tanto, cosa nueva.

Los periodistas tenemos nuestro propio ‘enemigo tecnológico’: el periodista robot. La aterradora imagen de habitaciones enormes llenas de hileras de mesas con robots idénticos escribiendo noticias en base a una agenda robot desconocida para los humanos y, lo que es peor, quitando el trabajo a los periodistas humanos. ¿Es ese el futuro que nos espera?

Periodismo robot
Figura 1: ¿Está el periodismo robot amenazando el trabajo de los periodistas?

Lo cierto es que medios de todo el mundo llevan ya un tiempo lanzando herramientas basadas en inteligencia artificial que escriben parte de sus noticias y ayudan a sus periodistas con sus historias: Forbes ha llamado a su asistente de IA ‘Bertie’; Reuters, ‘Lynx Insight’; el Washington Post, ‘Heliograf’ y la agencia china Xinhua, en el marco de la apuesta millonaria que está haciendo China por la Inteligencia Artificial, ha anunciado una importante inversión para renovar su redacción enfatizando la colaboración entre humanos y máquinas. El objetivo manifestado por Xinhua resume más o menos lo que están haciendo los robots para los humanos en las redacciones de todo el mundo: “recolección de información, encontrar patrones en los datos que lleven a historias, mejorar la edición y distribución y, por último, dar un feedback con el análisis de métricas". Es decir, las máquinas van a intervenir en todo el proceso, desde la búsqueda de noticias hasta su publicación, pasando por la redacción y edición.

¿Desde cuándo habitan los robots entre nosotros?

Uno de los primeros en introducir la Inteligencia Artificial en una redacción fue la agencia Associated Press. Lo hizo en 2014 como prueba para aumentar el número de noticias que producía sobre resultados empresariales. “Con la automatización, AP ha logrado ofrecer a sus clientes 12 veces más de historias sobre resultados empresariales que antes, más de 3.700, incluidas gran cantidad de empresas pequeñas que antes no recibían mucha atención”, explica en este informe de la propia agencia Lisa Gibbs, editora de negocios de AP.

El Washington Post de Jeff Bezos empezó a usar la Inteligencia Artificial para escribir artículos en 2016. Ese año, su plataforma de IA produjo alrededor de 850 artículos propios, incluyendo 500 informaciones sobre las elecciones presidenciales, que generaron más de 500.000 clicks.

¿Significa esto que los robots van a acabar con el trabajo de los periodistas? 

No será para tanto. Reuters, que como AP y el Washington Post también había usado en el pasado la Inteligencia Artificial para escribir artículos sobre ligas de deportes locales, alertas de terremotos o resultados empresariales, ha anunciado recientemente un cambio de enfoque.

El objetivo, según ha afirmado en marzo de este año Reg Chua, editor ejecutivo de operaciones editoriales, datos e innovación en Reuters, es dividir el trabajo editorial entre lo que las máquinas hacen mejor (como bucear en los datos y encontrar patrones) y en lo que los humanos son imbatibles (hacer preguntas, juzgar la importancia y entender el contexto)

‘Lynx Insight’, que es como se llama el sistema de IA de Reuters, está diseñado para buscar patrones interesantes en conjuntos de datos gigantes (cambios de precios rápidos en acciones, patrones escondidos en bases de datos…) y ofrecerlos a la redacción para que sean los periodistas los que juzguen si hay noticia. Es decir, más que sustituir a los humanos, servirles de apoyo para mejorar su trabajo.

En un enfoque similar, Forbes ha presentado al mundo este mismo año un asistente de IA llamado ‘Bertie’. El hecho de que le hayan puesto nombre de simpático animal de compañía no es casual. "No se trata de crear un herramienta más sino de crear un asistente que con el tiempo se convierta en un ‘colega’ para los periodistas", ha explicado el medio. 

‘Bertie’ aprende de los periodistas que lo usan cada día y ofrece sugerencias, en base al análisis de datos, a la medida de cada autor. Si un reportero solo acepta las sugerencias de ‘Bertie’ sobre las imágenes de sus noticias, ‘Bertie’ sólo le ofrece ese tipo de recomendaciones. Si lo que le interesa al periodista es mejorar su presencia en Facebook, ‘Bertie’ le aconseja cómo hacerlo y si escribe habitualmente sobre Trump, la plataforma le avisa de las últimas noticias y temas de actualidad sobre el presidente.

Se trata, según explica la AP, de que la Inteligencia Artificial ayude a mejorar el periodismo, pero nunca a sustituirlo. “La Inteligencia Artificial puede ayudar en el proceso, pero los periodistas siempre tendrán que poner las piezas juntas y construir un relato creativo y ameno para el lector“.

¿Y cómo pueden ayudar entonces los robots?

Una de las respuesta posibles a esta pregunta es: tiempo. Ofreciendo a los periodistas uno de los bienes más preciados y escasos en la profesión: tiempo. Tiempo para investigar en profundidad, para hacer trabajos de gran valor añadido.

Según la estimación de AP la automatización de algunas noticias sobre resultados empresariales ha liberado el 20% del tiempo de los periodistas que se de dedican a estos asuntos, permitiéndoles invertirlo en asuntos más complejos y con mayor valor.

Un ejemplo paradigmático de esta colaboración entre máquinas y periodistas es el caso de los ‘Panama Paper’, que sirvió para sacar a la luz cientos de historias sobre cómo el dinero se esconde en los paraísos fiscales para eludir las legislaciones nacionales en materia tributaria o con fines de blanqueo. Navegar a través de los millones de documentos filtrados que sirvieron de base a la investigación es algo tedioso y hasta cierto punto inalcanzable para un ser humano que, sin embargo, puede ser afrontado con relativa rapidez por una máquina. 

Por contra, ninguna máquina puede ver una relación entre dos organizaciones y pensar “esto es raro, veamos qué hay ahí”, llamar a una fuente para pedir contexto, pensar con genuina creatividad o escribir una historia comprensible por el público.

O dicho de otro modo: no hagamos la guerra, colaboremos


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