Ciudad saludable: un nuevo paradigma para humanizar la tecnología inteligente

Wednesday, August 29, 2018

Ciudad saludable: un nuevo paradigma para humanizar la tecnología inteligente

Según estudios recientes, los habitantes de zonas urbanas tienen menor capacidad para regular el miedo, la ansiedad o el estrés que los residentes en zonas periféricas o rurales. Temas como la subida de los alquileres, la percepción de inseguridad o los problemas de tráfico están en el centro de la merma en la salud de los ciudadanos.

Esto hace que, conviviendo con el término Smart City, cada vez hablemos más de la ciudad saludable o Healthy City: ciudades modélicas en las que la salud de los habitantes se convierte en uno de los temas prioritarios en la agenda política y social, dando un fuerte impulso a la salud pública a un nivel más local. Según la Organización Mundial de la Salud, una ciudad saludable es una ciudad comprometida con el bienestar de sus habitantes, que cuenta con procesos y estructuras para conseguirlo y que continuamente trata de mejorar sus entornos físicos y sociales y expandir los recursos comunitarios para permitir el máximo desarrollo de las personas.

Ciudad saludable para todos
Figura 1: Una ciudad saludable es aquella que se compromete con el bienestar de sus habitantes

Y aquí entra en juego el papel de la tecnología. Si bien para algunos autores las Smart Cities se han convertido en propuestas de innovación más al servicio de los arquitectos y planificadores, las Healthy Cities pretenden ser la transformación necesaria hacia un enfoque de ciudad inteligente al servicio de las personas que residen en ella y donde los ciudadanos también puedan involucrarse en estas decisiones.

Pero ¿es posible que esto suceda? Veamos un caso real. En el Condado de Marion, Indiana, han creado una plataforma de acceso público que hace posible que todos los ciudadanos puedan involucrarse en la planificación de los barrios. Esta herramienta recoge un conjunto de 50 métricas y valores consistentes para todos los posibles decisores; mide la salud y la sostenibilidad de los barrios que lo conforman y ofrece datos dentro de las siguientes áreas: espacio construido, economía y trabajo, educación, igualdad y autonomía, salud y seguridad, sistemas naturales y demografía general. De esta forma, Indy Vitals se convierte en una plataforma a partir de la cual los ciudadanos y las ONG pueden ejercer su derecho a solicitar políticas concretas para su barrio y las empresas pueden encontrar nuevas oportunidades de negocio apoyándose en datos transparentes.

Figura 2: Parte de una visualización de Indy Vitals

Los datos recogidos por Indy Vitals provienen tanto de fuentes abiertas como de organizaciones públicas y privadas que han cedido información para el proyecto. Estas métricas, vistas en conjunto, describen rápidamente la salud económica y social de cada barrio y permiten que todas las partes interesadas trabajen en torno a una historia común basada en datos reales, en lugar de fuentes de información dispares como hasta el momento.

Otro caso de éxito es el llevado a cabo desde el Departamento de Salud de la ciudad de Baltimore, donde también se ha desarrollado un sistema basado en el análisis datos para, en este caso, tratar de reducir la mortalidad infantil. Un estudio previo en salud pública alertó de los efectos negativos que ciertas políticas sociales y urbanas habían tenido sobre la salud de la población, en concreto, se detectó una tasa muy alta de mortalidad infantil en ciertos barrios. El nuevo sistema permitió detectar los puntos de conflicto y dimensionar correctamente los recursos.

Los datos recopilados incluían estadísticas vitales de la población infantil, información de nacimientos y decesos y otros registros públicos, como los de los servicios sociales, así como información cualitativa obtenida a través de encuestas. El análisis hizo posible detectar fallos y anomalías en los servicios proporcionados a las madres e identificar qué tipo de protocolos tenían más impacto en los usuarios. Así, se pudo determinar en qué situaciones se necesitaba más apoyo de la comunidad y en cuáles lo que hacía falta era un cambio estructural en las políticas aplicadas. Finalmente, la tasa de mortalidad se redujo un 38%.

Estos dos ejemplos tienen un denominador común que los hace exitosos: el objetivo final de la tecnología aplicada a estos proyectos es convertir los espacios habitados en ciudades más inclusivas, competitivas y cohesionadas, es decir, saludables, donde el centro de todo lo ocupan las personas que residen en ellas. Con esto en mente y con las grandes posibilidades que el análisis de datos y las últimas tecnologías inteligentes nos brindan, estamos solo a un pequeño paso de que todas las ciudades se puedan convertir en lugares saludables.


También puedes seguirnos en TwitterYouTube y LinkedIn

No comments:

Post a Comment