¿Y tú? ¿Estás preparado para  el trabajo del futuro?

Thursday, May 17, 2018

¿Y tú? ¿Estás preparado para el trabajo del futuro?

Muchas veces nos preguntamos qué conocimientos y aptitudes son necesarios para ser Data Scientist, y hemos visto cómo esos requerimientos han ido evolucionando con el tiempo. Pero esta profesión no es la única difícil de definir. De hecho estamos en un momento de cambio hacia la industria 4.0 y, como es habitual en momentos de cambios de paradigma, hay muchas dudas, algunos temores, pero sobre todo, un gran abanico de nuevas oportunidades.

Joven estudiante preparándose para el futuro.
Figura 1: Joven estudiante preparándose para el futuro.


En los últimos años hemos visto como la conectividad global, las máquinas inteligentes y los nuevos medios están cambiando nuestra forma de trabajar. Mientras hace unos años los trabajadores estaban preocupados por los efectos de la globalización en cuanto a pérdida de puestos de trabajo en los países más avanzados, hoy vemos cómo la preocupación se traslada al avance de la denominada industria 4.0, también categorizada como cuarta revolución industrial. Dicho en pocas palabras, se trata del cambio hacia “fábricas inteligentes” (smart factories), capaces de adaptarse de forma automática a las necesidades de cada proceso de producción. El concepto incluye el uso de internet y tecnologías punteras, como Big Data, IoT, etc., pero supone también una evolución cultural hacia la que denominamos la cultura maker. Este movimiento, representa una extensión de la cultura “Hágalo usted mismo” (DoitYourself) basada en la tecnología. Así, la aparición de nuevas y accesibles herramientas digitales para el diseño y la computación, los nuevos medios digitales colaborativos, y el surgimiento de la “fábrica para alquiler”, ha permitido trasladar las trayectorias democratizadoras de la informática y las comunicaciones a los procesos de fabricación y que pequeños artesanos, a través de impresoras 3D lleguen a desafiar el mundo de las patentes de la gran industria.

Lo que está claro es que muchos estudios pasados que intentaban predecir cuáles iban a ser las nuevas profesiones del futuro, las nuevas categorías y requerimientos necesarios para desarrollarlos, han sido erróneas. El Institute for the Future , es un grupo de investigación independiente, realizó el estudio Future Work Skills 2020 patrocinado por el Instituto de Investigación de la Universidad de Phoenix,  en el que se aborda esta pregunta “¿Cómo será el trabajo del futuro?” desde una nueva perspectiva. En lugar de enfocarse en cuáles serán los trabajos del futuro, analiza qué competencias, es decir qué conocimientos y habilidades serán necesarios para trabajar en 2020.

Future Work Skills 2020.
Figure 2:Future Work Skills 2020.

Para ello, lo primero que hace es identificar los 6 aceleradores del cambio.

Aceleradores del cambio en el modelo de trabajo del futuro.
Figura 3: Aceleradores del cambio en el modelo de trabajo del futuro.

Cada uno de estos aceleradores, la mayor longevidad, la incorporación de máquinas y sistemas inteligentes a los lugares de trabajo, el avance de la digitalización, el nuevo ecosistema de medios, las nuevas superestructuras que se crean en las organizaciones y la conectividad global redibujan un nuevo entorno de trabajo en el cual cobran relevancia nuevas competencias.

Las  competencias imprescindibles para los trabajadores del futuro

  1. Capacidad de comprender el sentido de las cosas, interconectar conocimiento, relacionar conceptos… Según las máquinas inteligentes van asumiendo tareas rutinarias de fabricación o servicios, se hace patente la necesidad de disponer de trabajadores para aquellas tareas que las máquinas no pueden realizar. Se trata de las habilidades relacionadas con el pensamiento superior, que son aquellas que nos permiten encontrar las claves críticas para la toma de decisiones. 
  2. Inteligencia social:  La habilidad de detector las emociones de los que nos rodean y adaptar a ellas nuestras palabras, nuestro tono o nuestros gestos ha sido siempre clave para el trabajo en grupo, y cuando es necesario construir relaciones de confianza. Los humanos somos seres sociales y vivir rodeados de otras personas a lo largo de milenios nos ha permitido desarrollar esta inteligencia emocional, esta capacidad de empatía en la que siempre llevaremos ventaja sobre las máquinas.
  3. Pensamiento abierto y adaptativo: es la habilidad de pensar y encontrar soluciones y respuestas más allá de lo memorizado o resumido en reglas. Resultan importantes la intuición, el ensayo-error, la flexibilidad, la observación y cambio, etc. Nos dirigimos hacia modelos en los que la creatividad humana, la flexibilidad, la capacidad de aprendizaje y la mejora constante serán esenciales.
  4. Interculturalidad: Los trabajadores de un mundo globalizado deben ser capaces de operar independientemente de la ubicación física de su puesto de trabajo. Esto se resume en competencias lingüísticas y capacidad de adaptación a nuevos entornos y circunstancias. Pero más allá de la geografía, la diversidad, los grupos de trabajo donde se unen personas de distintas culturas, edades, especialidades o estilos de trabajo y de pensamiento distintos han demostrado ser potentes aceleradores de la innovación. Por ello las empresas harán de la diversidad una de sus apuestas principales, con equipos capaces de identificar y compartir objetivos, prioridades y valores que trasciendan sus diferencias y permitan trabajar de forma  conjunta con gran efectividad.
  5. Pensamiento computacional: La gran cantidad de datos que tenemos a nuestra disposición hará que sean necesarios nuevos roles capaces de dar sentido a esa información por medio de simulaciones, análisis estadístico o habilidades de razonamiento cuantiativo. Al mismo tiempo los trabajadores deberán comprender que los modelos no son la realidad, sino aproximaciones tan buenas como buenos sean los datos con los que se han entrenado. Al mismo tiempo los trabajadores deben ser capaces de seguir siendo operativos y poder tomar decisiones aunque no haya un algoritmo detrás para justificarlas.
  6. Manejo de los nuevos medios de comunicación: los nuevos trabajadores deben ser capaces de manejar distintos formatos de comunicación audiovisual para presentar la información de forma atractiva y persuasiva.
  7. Pensamiento transdisciplinar: la industria demanda, cada vez más, graduados educados de forma interdisciplinar y orientados a la práctica.
  8. Capacidad de representar y diseñar tareas y procesos de trabajo orientados a lograr los resultados deseados.
  9. Gestión del  exceso de información: La velocidad a que la que se genera la  información y los diferentes canales por los que fluye incesantemente hacen de la capacidad de filtrar información y enfocarse en lo relevante una de las habilidades fundamentales para los trabajadores del futuro. (Técnicas de documentalismo, curación de contenidos, productividad personal, etc.)
  10. Colaboración, sobre todo virtual. La abundancia y complejidad del conocimiento necesario en la actualidad para desarrollar determinados proyectos complejos, hacen  que las habilidades para colaborar se vuelvan imprescindibles. Las competencias sociales, por tanto, se convierten en esenciales: cooperación interdisciplinar, gestión de proyectos, habilidades de comunicación, competencia organizacional y liderazgo, y toma de decisiones. 
Para prepararse para el trabajo del futuro, las personas tendrán que ser capaces de adaptarse a cambios continuos tanto en las estructuras organizacionales, como en cuanto a los conocimientos, habilidades y experiencias que serán necesarias para desempeñar esos trabajos. Para ello, la cualidad esencial de un trabajador, será la disposición a aprender durante toda la vida, lo que se conoce como "Long life learner".

Por su parte, las empresas también tendrán que alerta a los cambios de escenario y ser capaces de adaptar la planificación de su fuerza de trabajo y estrategias de negocio para que estén alineadas con requerimientos futuros. Estos significa un importante desafío para los departamentos de Recursos Humanos que tendrán deberán asegurarse de que los trabajadores tienen los conocimientos y habilidades necesarias y para ello habrán de colaborar estrechamente con universidades y otros proveedores de formación superior. Por otra parte, los gobiernos tendrán la responsabilidad de promover políticas que den la necesaria prioridad a una educación que prepare a los ciudadanos par aun futuro más sostenible, como acaba de anunciar recientemente el gobierno francés.

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