¿Por qué nunca tendré novia?

Wednesday, February 14, 2018

¿Por qué nunca tendré novia?

Para San Valentín, una forma original de explicar la dificultad de encontrar tu media-naranja desde la estadística y el humor. El autor, Tristan Miller, investigador en la Universidad de Darmstadt, se basa para su análisis en las propiedades de la distribución normal, que es la distribución continua que más se usa en estadística. Es importante porque muchas variables aleatorias asociadas a distintos tipos de fenómenos naturales (o no), siguen este patrón de probabilidad.

Por ejemplo, caracteres morfológicos como la estatura de un individuo, fisiológicos, como el efecto de un fármaco, sociológicos, como el consumo de un producto por un grupo de individuos, psicológicos, como el coeficiente intelectual, o de otro tipo, como el nivel de ruido en telecomunicaciones o los errores de medida de ciertas magnitudes. Por eso, las asunciones que hace el autor sobre la belleza y la inteligencia como variables aleatorias que siguen una distribución normal son perfectamente aceptables.

La estadística y la ciencia de datos también la servicio del corazón
Figura 1: La estadística y la ciencia de datos también la servicio del corazón.


Traducción el original "Why I will never have a girlfriend” de Tristán Miller (1999)

¿Por qué no tengo novia?


Esta es una pregunta que se ha hecho prácticamente cualquier hombre en algún momento de su vida. Desgraciadamente, es difícil dar con una respuesta rápida y correcta a esta pregunta. A pesar de ello, muchos hombres no desisten en el intento, pero acaban obteniendo explicaciones ridículas, cada una más autocrítica que la anterior: "¿Es porque soy demasiado tímido? ¿o no lo suficientemente agresivo? ¿fallan mis estrategias de aproximación? ¿soy aburrido? ¿demasido gordo? ¿demasiado delgado? ¿o simplemente es que soy muy feo y carezco de atractivo para las mujeres? Cuando todas las demás explicaciones plausibles han sido descartadas, la mayoría recurre a la consabida conclusión de que "algo en mí debe estar fallando" antes de resignarse a vivir en castidad perpetua.

Sin embargo, no es mi caso. Me niego a pasar mi vida meditando sobre mi falta de éxito con las mujeres. Si bien soy el primero en admitir que mis posibilidades de llegar a tener una relación duradera con alguien especial son prácticamente inexistentes, me niego rotundamente a admitir que el problema sea yo. Por el contrario, estoy convencido de que existe una razón científica, basada en datos demográficos y cálculos estadísticos elementales, que explique mi triste situación.

Para que nadie sospeche que mis estándares para las mujeres son demasiado altos, permítanme enumerar mis tres criterios para la pareja perfecta. Primero, la novia potencial debe ser aproximadamente de mi edad, digamos 21 más o menos tres o cuatro años. Segundo, la chica debe ser atractiva (y uso ese término para referirme tanto a la belleza interna como externa). Y, en tercer lugar, también debe ser razonablemente inteligente; no hace falta que sea miembro de Mensa, pero sí poder mantener una discusión entretenida e interesante. Así que ahí están, tres condiciones muy sencillas, que estoy seguro que nadie negará que también son muy razonables.

Dicho esto, paso a demostrar por qué la probabilidad de encontrar a la candidata adecuada que cumpla con estos tres requisitos es tan pequeña que es prácticamente tarea imposible. En otras palabras, por qué nunca tendré novia. Me esforzaré para que esta prueba sea tan rigurosa como lo permitan los datos disponibles. Y debo señalar, también, que aquí no habrá trucos estadísticos que valgan. He citado todas mis fuentes y facilitaré todos los cálculos necesarios a cualquier persona que los quiera comprobar. Veamos los  números.


Número de personas en la Tierra (en 1998): 5.592.830.000 


Comenzamos con el grupo demográfico más amplio de los que nos interesan, a saber, la población de este planeta. Eso no quiere decir, por supuesto, que esté en contra de las relaciones interestelares. Simplemente no considero estadísticamente significativa la posibilidad de encontrarme una buena chica de Altair. De todos modos, las últimas cifras medianamente fiables que tenemos para la población de la Tierra proceden del informe “Perfil de Población Mundial 1999” de la Oficina del Censo de los Estados Unidos (WP / 98). Debido al tiempo necesario para compilar y procesar las estadísticas del censo, los datos de dicho informe son válidos solo para el año 1998, por lo que más adelante improvisaremos unos ajustes  para corregir los números.

... De ellas son mujeres: 2.941.118.000


Imagino que, dado el título de este ensayo, este criterio es evidente. Sin embargo, en caso de que alguien se haya despistado, en mi caso, estoy interesado exclusivamente en compañía femenina. Por tanto, aproximadamente la mitad de la población de la Tierra debe ser descontada. ¡Lo siento chicos!.

... que vivan en países "desarrollados": 605.601.000


Ahora restringimos aún más el área geográfica de interés a los llamados "países del primer mundo". No pretendo hacer de menos a posibles candidatas que estén en situación de desventaja económica, sino más bien es por simple probabilidad. Mis posibilidades de conocer a una belleza de Bhután o a una diosa de Ghana, ya sea en persona o por Internet son, como es natural, muy bajas. De hecho, es probable que pase casi toda mi vida viviendo y trabajando en América del Norte, Europa o Australia, por lo que es a este tipo de regiones a las que restringiremos los cálculos.

…que, en el momento actual (año 2000) tengan entre 18 y 25 años: 65.399.083


Como no soy ni pedófilo ni gerontófilo,  me gustaría restringir mi búsqueda de la pareja ideal a  a aquellas mujeres cuya edad es aproximadamente igual a la mía. Aquí es donde las cosas se ponen un poco complicadas, por dos razones. En primer lugar, los datos del censo son de hace casi dos años. Y en segundo lugar, las tablas "población por edad" en el informe no están separadas en edades individuales sino que se cuantifican en franjas. Así entre 15 y 19 años hay 39 560 000 posibles candidatas, mientras que entre 20 y 44 años, el número es  215 073 000. Las mujeres de 15 a 19 años en 1998 tendrán entre 17 y 21 años en el año 2000. Dentro de este grupo, estoy interesado en salir con personas mayores de 18 años, así que, suponiendo que las edades de las niñas "15-19" se distribuyen uniformemente, nos quedarían:



Igualmente, al aplicar las corrección al grupo de candidatas que en  1998 estaban en  la franja de edad “20–44" nos resultaría un total de:



La suma de ambas cantidades, 66 059 680, representa el número total de mujeres de edades comprendidas entre 18 y 25 años, que, en el año 2000 viven en los países desarrollados. Desafortunadamente, teniendo en cuenta la tasa de mortalidad, desde que se realizó el censo,  tenemos que restar aproximadamente el 1% de ellas. Por lo tanto, el número real de solteras disponibles es de 65 399 083


…Que sean guapas: 1.487.838


La atracción personal, tanto física como intelectual, es un ingrediente fundamental en  cualquier relación. Está claro que la belleza es un rasgo puramente subjetivo cuya interpretación puede variar de persona a persona. Afortunadamente, definir el significado de la belleza queda  fuera del alcance de este ensayo. Nos basta con considerar que esta característica se ajustará a una distribución normal para la población de estudio. Sin necesidad de entrar en demasiado detalle sobre lo que más me gusta en una chica, diré que, para que me resulte realmente atractiva, debería estar al menos a una distancia de dos veces la desviación estándar por encima de la media.  De la teoría de estadística básica, el área a la derecha de la curva normal en z=2 es: 



Y por tanto, esta es la cantidad por la que tenemos que  multiplicar nuestra población actual.

... Que además sean inteligentes: 236.053


Una vez más, la inteligencia puede significar diferentes cosas para diferentes personas. Sin embargo, es un alivio poder señalar que, como la mayoría de las otras características, tiene una distribución teóricamente normal en toda la población. Supongamos que me conformaré con alguien que esté a una  mera desviación estándar por encima de la media; en ese caso, de la población de estudio, habría que descontar a un:


... Que no estén ya comprometidas: 118.027


No pude encontrar estadísticas fiables sobre el número de jóvenes mencionadas anteriormente que ya estén casadas, o comprometidas, pero la observación informal y la evidencia anecdótica me llevan a creer que la proporción ronda el 50%. (Otros hombres solteros sin duda se habrán encontrado también con una alta proporción de chicas arguyen, "Lo siento, ya tengo novio" como excusa para no ir a una cita). Por cuestiones éticas (y tal vez un altamente desarrollado “instinto de conservación”), no voy a considerar elegibles a las chicas que tienen maridos y novios. Por tanto, esa parte de la población femenina también la consideramos fuera de los límites.


... y que les guste yo: 18.726


Naturalmente, encontrar una chica adecuada que realmente me guste no es garantía de que a ella le guste yo. Asumiendo, como mencionamos antes, que el atractivo personal sigue una distribución normal, apenas hay un  50% de posibilidades de que una mujer determinada me considere incluso “ligeramente” atractivo. En la práctica, sin embargo, es poco probable que las personas consideren buscar una relación  estable con alguien cuya apariencia y personalidad cumpla apenas con sus requisitos mínimos. Hagamos entonces la suposición, bastante conservadora, de que una chica saldría con alguien si, y solo si, estuviera al menos una desviación estándar por encima de su idea de candidato razonable. En ese caso, volviendo a nuestro cálculo anterior, solo el 15.8655% de las mujeres consideraría a alguien con mi personalidad y características físicas como posible pareja ideal.



Conclusión


Es aquí, con un grupo de 18.726 posibles candidatas, donde acaba nuestro análisis estadístico. A primera vista, un resultado de 18.726 opciones puede no parecer un número tan bajo. Pero ten en cuenta que, si consiguiera tener cita a ciegas con una posible candidata cada semana, necesitaría salir durante 3493 semanas antes de encontrar a mi media naranja. Eso supondría casi 67 años. Como varón norteamericano nacido a fines de la década de 1970, (ya que nos basamos en el censo de USA), mi esperanza de vida es probablemente poco más de 70 años. Por lo que podemos decir con bastante seguridad que estaré  muerto antes de encontrar a la chica de mis sueños. Ahora que lo pienso, ella probablemente también estará muerta. 



No sabemos si en el tiempo que ha pasado desde que escribió este artículo el joven Tristan Miller habrá logrado encontrar a su media naranja.

Pero, si queremos averiguar si sus exigencias, en cuanto belleza e inteligencia  son realmente muy altas o no, tendremos que recordar un poco cómo funciona la distribución normal. La distribución normal depende de dos parámetros, la media µ y la desviación típica σ (o su cuadrado, la varianza). Una propiedad importante de estas distribuciones consiste en que, si tomamos intervalos centrados en la media y con una amplitud proporcional a la desviación típica, la probabilidad de esos intervalos es constante. Así, si la amplitud del intervalo es una vez la desviación típica, la probabilidad  es de 0,68, si es dos veces, pasa a ser 0,95 y si es tres, 0,97. Por tanto, si para la belleza está considerando que esté a una distancia de la media de dos veces la desviación media, estaríamos en el tercer caso, 0,97 respecto al a unidad, y, por tanto, descartaría por "no lo suficientemente bellas" al 97% de mujeres de esa muestra. Por tanto, se quedaría con la zona bajo la curva de color más claro, los extremos de la cola. En el caso de la inteligencia, se conformaría con que estuviesen a una desviación estándar de la media, es decir, estaríamos en el primer caso, 0,68, por tanto, descartaría por "no lo suficientemente inteligentes" al 68% de mujeres de la muestra. Sin embargo, es mucho más generoso consigo mismo, ya que considera que a él sólo le descartarían un 50% de las mujeres (aunque luego lo "ajuste" a un más modesto 15,86%)


Figura 1: Gráfica función normal. Fuente.
Visto lo visto, ojalá  nos equivoquemos, pero no creemos que todavía haya dado con el "amor de su vida". Sin necesidad de hacer tantos cálculos, el filósofo y ensayista José Ortega y Gasset llegó a una conclusión parecida que se resume muy bien en esta frase:
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola y determinada mujer y, consecuentemente, no es probable que se encuentre con ella

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